Menu

Prostitución y feminismo mujeres prostitutas desnudas

prostitución y feminismo mujeres prostitutas desnudas

Yo estaba shockeada e intrigada. A mediados de los años setenta, hice el tour de Women Against Pornography en los negocios porno de Boston. Su perspectiva me recordó las veces que yo había sido llamada una "zorra" y la vergüenza que sentí por ser femenina. Me sentí protectora de mis hermanas desnudas -ahora lo llamamos "empatía hacia las putas".

Me di cuenta de que las perspectivas feministas de las activistas anti-porno no coincidían con mis creencias. Ser castigada como una zorra fue parte de la manera en que fui oprimida por el patriarcado que condenaba mis inclinaciones sexuales. La ideología anti-porno evocaba esa condena.

De todas formas, no quería tomar partido. Las mujeres en las revistas porno me hacían sentir a la vez expuesta y envidiosa. Para ya había tenido demasiado de la atmósfera mezquina y represiva de Boston. Mi remera decía "New England es para los masoquistas". Quería estímulos, aventura e inspiración para mi poesía.

Me mudé a San Francisco y de repente me encontré bastante sola. Mi amante, quien se había mudado conmigo desde Boston, rompió conmigo. Comencé a trabajar como moza pero no ganaba lo suficiente para pagar las cuentas que había acumulado al mudarme.

Mi jefe empezó a estar encima mío. Sin amigos ni dinero, me sentí desesperada. También había tenido fantasías de ser una prostituta pero nunca lo había considerado seriamente. Marcia Womongold lo habría desaprobado, pero ella estaba a tres mil millas.

Después de todo Gloria Steinem había trabajado como conejita de Playboy y había escrito sobre ello. Ernest Hemingway había ido a la guerra y había escrito sobre ello. Ti-Grace Atkinson en Amazon Odysey, había retratado a las prostitutas como luchadoras callejeras en las líneas de fuego de la batalla de los sexos. Tal vez yo podía trabajar como prostituta. Al menos podía intentarlo Tomé un trabajo en un salón de masajes.

Desde el primer día estuve fascinada. Entré al salón y fui contratada inmediatamente. Me sonaba a propaganda patriarcal. Me pidió una francesa, yo no sabía qué era eso pero pude adivinarlo. Así como el feminismo había sido una revelación para mí, también lo fue la política de la prostitución. La realidad cotidiana de mi vida como prostituta marcó un impactante contraste con mis concepciones previas.

Estaba entusiasmada e intrigada con este ambiente, trabajando con mujeres de todo el mundo quienes eran sorprendentemente fuertes e inteligentes.

Con el tiempo desarrollé amistades con estas mujeres, ampliando la conciencia social que tenía como joven universitaria de clase media. Mi propia experiencia había resultado lo contrario a lo que me habían dicho que sería. El sexo en mi vida personal se convirtió en algo excitante. El sexo con los clientes a veces me molestaba y a veces me interesaba.

Pero yo había aprendido mi lección como feminista, no me avergonzaría de este "trabajo de mujeres". Examiné mi ética feminista a la luz de esta nueva ocupación que había encontrado. La contradicción había sido siempre obvia para mí.

Estaba supuestamente abrazando mi ser mujer a través de la censura de cualquier expresión cultural de la "femineidad", desde el comportamiento a la ocupación pasando por el vestuario. Pero ahora la serpiente había asomado su cabeza y ofrecido la fruta prohibida -el mito patriarcal que me hace a mí, la mujer sexual, responsable por el pecado original y todo el sufrimiento del mundo-.

Necesitaba contribuir a desarrollar una política feminista que ayudara a mis amigas y a mí a navegar en estas contradicciones. Ella había sido degradada y cosificada nuevamente por la retórica feminista y no existía como persona real en las comunidades feministas. Yo había pasado años trabajando con mujeres para mejorar la imagen de las mujeres, invocando diosas e inventando guerreras en nuestra prosa.

Pensé en las prostitutas. Ahora había una imagen que necesitaba ser mejorada. Cuando miré por primera vez en ese espejo y dije "ahí hay una prostituta" supe que redefinir la prostitución desde la perspectiva de las prostitutas sería el trabajo de mi vida. Aunque a través de la historia las mujeres artistas posaron desnudas y se prostituyeron para obtener su sustento, existen pocos registros de ellas salvo aquellos de los artistas varones que las representaron.

Las mujeres fueron exitosamente silenciadas -o por otros, o por su propia vergüenza paralizante-. Pero a partir de ahora sería diferente. Año nuevo, misma "degomitera". Lo mejor de la chica es su apellido. Feliz año por cierto, y perdonad por los tropezones. Jodidas feminazis y hembristas.

Aquí solamente escriben auténticos eunucos cerebrales. Al 8 le cortaron los huevecillos y nos suelta su poesía con ellos metidos en la boca. Machistas de mierda, os gusta pegar a las mujeres pero no tenéis ni media hostia. Me sorprende que nadie, después de 10 comentarios, haya hecho mención hasta ahora al mayor error del artículo.

Se dice que "Natalia se muestra completamente desprovista de ropa en la portada de la publicación del Grupo Zeta", y eso es completamente falso, lleva medias. Vaya basura de noticia. Las mujeres tenemos derecho a vivir como nos de la gana. Pero cuando una mujer se desnuda para ser objeto de deseo, a esa no la defienden, esa libertad les molesta. Y es que el problema de cualquier tipo de colectivismo es ese, es incapaz de ver individuos, solo ven masas; resulta que cada mujer tiene una función de felicidad diferente.

Y nada de malo hay en que hombres, como el director de SOHO, ganen dinero por publicar fotos de mujeres desnudas; es un trabajo pactado en los mismos términos que cualquier otro. Estas mujeres van libremente y ofrecen sus servicios porque tal cosa les trae beneficios. La dignidad de la mujer no es algo colectivo, lo que es digno para una no lo es para otra.

La moral no es objetiva ni universal, y no todo lo que para uno es inmoral debe ser prohibido. Para mí es inmoral que una mujer venda sexo a cambio de dinero, por eso cuando tenga hijas las educaré en mis valores.

De la misma forma que sería ridículo que saliera a decir que estas mujeres son víctimas de la cultura machista. No son víctimas de nada, por el contrario, se benefician de los deseos de los hombres a tal punto que prefieren trabajar en eso que en cualquier otro empleo.

Vanesa Vallejo es economista de la Universidad del Valle. Paleolibertaria, columnista, influenciadora en redes sociales y periodista de opinión en RCN Radio. Macri sobre el desempleo: Reforma tributaria en Colombia:

Es como si creyeran que Esperanza y sus compañeras de trabajo sufren del síndrome de Estocolmo. El eterno refrito anti uribista se desinfló de nuevo. Gobierno cubano lanza campaña alegando respetar los Derechos Humanos.

En el mismo comentario la feminista afirma que reconoce que quienes han posado para la revista tienen culpa y han contribuido a su cosificación. Pero cuando una mujer se desnuda para ser objeto de deseo, a esa no la defienden, esa libertad les molesta. Y es que el problema de cualquier tipo de colectivismo es ese, es incapaz de ver individuos, solo ven masas; resulta que cada mujer tiene una función de felicidad diferente. Y nada de malo hay en que hombres, como el director de SOHO, ganen dinero por publicar fotos de mujeres desnudas; es un trabajo pactado en los mismos términos que cualquier otro.

Estas mujeres van libremente y ofrecen sus servicios porque tal cosa les trae beneficios. La dignidad de la mujer no es algo colectivo, lo que es digno para una no lo es para otra.

La moral no es objetiva ni universal, y no todo lo que para uno es inmoral debe ser prohibido. Para mí es inmoral que una mujer venda sexo a cambio de dinero, por eso cuando tenga hijas las educaré en mis valores.

De la misma forma que sería ridículo que saliera a decir que estas mujeres son víctimas de la cultura machista. No son víctimas de nada, por el contrario, se benefician de los deseos de los hombres a tal punto que prefieren trabajar en eso que en cualquier otro empleo.

Como hija de unos desencantados padres ex-socialistas, me crié entre relatos desalentadores sobre el fracaso de las luchas políticas.

El cinismo de mis padres me planteó un desafío: Yo me convertiría en una rebelde optimista, una artista, una poeta, y encarnaría los ideales de paz y amor. Mis padres me dijeron que me pusiera un corpiño Me desarrollé políticamente junto a muchas de las feministas de la "tercer ola".

En los años setenta, me di cuenta que los políticos que yo admiraba eran hipócritas, hablaban de toma de consciencia y de justicia pero me trataban "como una niña". Eran cerdos machos chauvinistas'. El feminismo fue una revelación para mí. Al parecer mi madre, sus amigas, mis abuelas y mis tías habían aceptado su estatus como ciudadanas de segunda clase.

Pero este era un nuevo mundo moderno lleno de utopías para el cambio social. Ellas me ayudaron a entender como mi propio poder estaba coartado por la "opresión internalizada". La misoginia tenía ecos en mi religión. Si antes era tímida y titubeante, me volví orgullosa de mí misma, y ese orgullo fue mi fuente de inspiración y poder. El feminismo no fracasaría a causa de las mismas debilidades que destruyeron el sueño socialista de mis padres.

Recordé los relatos de sus camaradas que defendían a Stalin y las internas políticas autodestructivas de la izquierda sectaria, los troskistas contra los leninistas contra los marxistas. Si las mujeres pudieran participar plenamente en el mundo, podríamos ver el fin de la pobreza y la guerra. Tal vez el patriarcado era la raíz de la jerarquía y la opresión. Tal vez el feminismo podría guiarnos en el camino de la igualdad y la paz.

A través de mi activismo pacifista desarrollé lo que yo consideraba una política "femenina" basada en la compasión. Artística y filosófica, orientada a lo esencial, comenzaba la traición a mi género a través del lenguaje. El masculinismo del lenguaje dejaba a las mujeres en el anonimato. En Language and Women's Place, RobinLakoff explicaba como las revisiones lingüísticas podían ser usadas por las feministas como una herramienta.

Como poeta y artesana de la palabra, estaba intrigada por el potencial del activismo lingüístico para sacar a las mujeres del anonimato y escribir orgullosamente nuestra nueva historia. Yo tenía un sentimiento profundo de ser al mismo tiempo testigo y participante del comienzo de la reinvención de la femineidad.

Sin embargo, desde un inicio me enfrenté a las contradicciones. La "nueva mujer" podría ser marimacho e intelectual. Podría abarcar la realidad de todas las mujeres, excepto que no debería ser tradicionalmente femenina. Aunque comencé a desdeñar la femineidad me preguntaba: Me di cuenta que las mujeres tal vez no eran tan "buenas" después de todo. Traté de ocultar mis preferencias sexuales, corté mi pelo y dejé de escribir poemas a Sara Teasdale.

En los años setenta, estudié escritura creativa en la Universidad de Boston. Las relaciones al interior de nuestro grupo de mujeres escritoras fueron el telón de fondo para muchas de mis creencias sobre lo que ahora es conocido como trabajo sexual. Aquí conocí a mi primera mentora feminista, Marcia Womongold, quien escribió Pornography: Marcia me hizo conocer el trabajo de Merlin Stone sobre la mitología de las diosas, Ancient Mirrors of Womenhood.

Yo admiraba la posición aguerrida de Marcia y su crítica desvergonzada y celosa del privilegio masculino. Aunque aprecié cómo mi mentora me marcó con su feminismo, Hinda Paquette, una stripper-poeta de nuestro grupo de escritura, se quejaba que de la posición anti-porno de Marcia era sentenciosa y condescendiente.

Yo estaba interesada en esta dicotomía, y en su cuasi tórrido romance. Discutí mis preguntas sobre feminismo y la industria del sexo con mis amigas, pero la mayoría tenía poco para decir. Finalmente, Celeste Newbrough, una admirada vieja feminista, poeta y activista lesbiana, me confió que ella hacía "salidas" cuando necesitaba dinero.

Yo estaba shockeada e intrigada. A mediados de los años setenta, hice el tour de Women Against Pornography en los negocios porno de Boston.

Su perspectiva me recordó las veces que yo había sido llamada una "zorra" y la vergüenza que sentí por ser femenina. Me sentí protectora de mis hermanas desnudas -ahora lo llamamos "empatía hacia las putas".

Me di cuenta de que las perspectivas feministas de las activistas anti-porno no coincidían con mis creencias. Ser castigada como una zorra fue parte de la manera en que fui oprimida por el patriarcado que condenaba mis inclinaciones sexuales. La ideología anti-porno evocaba esa condena. De todas formas, no quería tomar partido. Las mujeres en las revistas porno me hacían sentir a la vez expuesta y envidiosa. Para ya había tenido demasiado de la atmósfera mezquina y represiva de Boston.

Mi remera decía "New England es para los masoquistas". Esta candaja solamente aspira a que el negro de Whatsapp le deje el culo como la bandera de Japón. Respect por la pvta feminista!!! Esta debe cobrar mucho, estara solo al alcance de gente con mucha pasta. Los pobres nos conformaremos como siempre con pelarnosla viendo las fotos. Si el nivel de los comentarios representa a la ciudadanía, no me extraña que no nos vote nadie.

Año nuevo, misma "degomitera". Lo mejor de la chica es su apellido. Feliz año por cierto, y perdonad por los tropezones. Jodidas feminazis y hembristas.

Aquí solamente escriben auténticos eunucos cerebrales. Al 8 le cortaron los huevecillos y nos suelta su poesía con ellos metidos en la boca.

prostitución y feminismo mujeres prostitutas desnudas La prostitución es un trabajo, pero no un trabajo como cualquier otro. La prostitución es la soledad de un cuerpo frente al asco. Había intentado presentarme como una suerte de embajadora en este grupo. La realidad cotidiana de mi vida como prostituta marcó un impactante contraste con mis concepciones previas. Su perspectiva me recordó las veces que yo prostitutas españolas buscan sexo como ser prostituta sido llamada una "zorra" y la vergüenza que sentí por ser femenina.

0 thoughts on “Prostitución y feminismo mujeres prostitutas desnudas”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *