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Prostitutas abolicionistas niñas prostitutas

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Mi posición sería abolicionista, en tanto que estoy convencida de que la prostitución es incompatible con la igualdad pero la manera de acabar con la prostitución, la manera siquiera de pensarla, la manera de relacionarnos con las mujeres que se dedican a ella, no coincide siempre con lo que se considera una posición abolicionista.

Mi posición admite muchos matices que no pueden explicitarse en este post, pero de los que dejo constancia en el libro. En ese sentido me surgían dos cuestiones. La primera es que ante una cuestión de una complejidad extraordinaria, las soluciones simples no existen y parece difícil también pensar que pueda existir una cuestión compleja de la que los matices y los tonos grises estén casi formalmente excluidos, como parecen estarlo cuando se discute sobre la prostitución en el seno del feminismo.

Estoy situada, pero me niego excluir la complejidad. La segunda cuestión que me preocupaba es que a mi alrededor muchas jóvenes feministas son proregulación: Podemos decir o pensar que no importa, pero sí que importa y demuestra, entre otras cosas, que muchos de nuestros argumentos abolicionistas ya no conectan con quienes deberían ser aliados o aliadas.

Esa es la razón primera que me impulsó a meterme en un estudio profundo acerca de esta institución. Y siempre desde la convicción de que un verdadero debate sobre una cuestión tan central y tan compleja es imprescindible.

Llevamos treinta años discutiendo desde casi exactamente las mismas posiciones aunque unas y otras afirman haberse movido. Pero a nuestro alrededor, en estos treinta años, todo ha cambiado. Así pues he estudiado y analizado el debate de la prostitución intentando encontrar o proponer nuevos argumentos.

Yo lo he planteado al contrario: Soy muy consciente de que dada la virulencia con que la cuestión se expresa habitualmente es posible que finalmente el libro no contente a nadie, pero ese es el riesgo que se corre cuando se intentan abrir nuevas vías en caminos que parecen cerrados.

Al menos creo que es un intento intelectualmente honesto. Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras. No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo.

Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces.

Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio. Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir. Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no.

Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente.

Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones. Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación.

El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco". El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no.

Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas. Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta. Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores.

Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores. Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad.

Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata. De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó.

La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista. Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero. Es decir, estaban decidiendo sobre nosotras, pero sin nosotras. Durante mucho tiempo estuvimos dando vueltas en ese discurso de que las trabajadoras sexuales tenemos que combatir la trata.

Pero es como mucho ya, porque tenemos que luchar por nuestras condiciones laborales y también contra la trata. Sin clientes no hay plata ríen. La verdad que eso fue toda una política de comunicación del anterior gobierno de intentar generar conciencia, que algunos sectores lo utilizaron para intentar penalizar al cliente de prostitución.

Nosotras nos reunimos con ellos para decirles que era sumamente discriminatorio, que le estaban trabajando la culpa a los hombres con esos spots. Los metían entre pausa y pausa en el medio de un mundial. Fue una jugada inteligente. Hay trata de personas en los talleres textiles y en los campos, donde trabajan pibes de seis años. La trata de personas existe porque hay una complicidad política, policial y judicial.

Muchas veces las abolicionistas difunden estudios en los que se afirma que bajó el trabajo sexual. Lo que hizo el gobierno es limpiar las calles. Muchas llegan diciendo "me quedé sin lugar de trabajo. Hoy, en , hay mujeres que van presas de uno a 60 días por ejercer en la calle.

El trabajo sexual no es delito en Argentina, pero tampoco hay condiciones para realizarlo. También creció la organización porque hoy por hoy hay otros medios donde las trabajadoras sexuales cuentan sus experiencias, algo que en el no existía. A nosotras nos escriben desde todo el país contando sus experiencias. Hay una necesidad imperiosa de contar para romper un poco el cerco del discurso abolicionista que predominó durante mucho tiempo en este país, y que hizo que mucha gente eligiera taparse, esconder su verdadera actividad.

Hay familias que lo aceptan y otras que no.

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El neoliberalismo tiene un deseo ilimitado, que es el de que todo lo que existe forme parte del mercado, que todo se pueda vender y todo se pueda comprar, incluidos los cuerpos de las mujeres. El colectivo editor de Pikara Magazine no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección, que no son editados. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Prostitutas abolicionistas niñas prostitutas fuimos hijas de prostitutas toulouse lautrec prostitutas en babilonia Prostitución y trata Maltrato y violencia sexual Pederastia Violencia institucional. En el siglo XVIII se dice que se puede concretar a través del contrato social, a través de un contrato firmado desde la libertad y la igualdad por todos y cada uno de los individuos. prostitutas abolicionistas niñas prostitutas De individuos libres e iguales solamente pueden surgir sociedades libres e iguales. Aquí ya solamente tres cosas, y lamentaré muchísimo no haber contestado a todo. Tiene una larguísima historia. Pues nos interesa porque no se podría entender la prostitución como un ejercicio de libertad sexual de las mujeres. El síndrome de Estocolmo que parece que tiene la izquierda con la prostitución, el síndrome de Estocolmo que tiene la izquierda con las mujeres inmigrantes, que no les acaba de parecer mal que utilicen velo, que eso prostitutas abolicionistas niñas prostitutas toman como una manifestación de su propia cultura.

El actual proyecto de ley francés contempla la creación de un fondo financiado con los bienes incautados a los proxenetas y redes de trata para crear otras oportunidades laborales. Otros puntos de la ley son la derogación de la medida que había introducido en el año Sarkozy y que penalizaba a las prostitutas, y la regularización de las prostitutas que denuncien a los proxenetas.

Cuando se debatió en Suecia, la ley que penaliza a los clientes tuvo una fuerte oposición; hoy es ampliamente aceptada. Subscribirse a la notificación de nuevos comentarios. Menos de lo que unos temen pero menos también de lo que El desarme de las FARC ha permitido que surjan temas Los dos candidatos que lideran las encuestas aseguran un Hoy se sabe que proteger el medio ambiente debe ser la JasonPier in DC La naturalización de la prostitución tiene consecuencias para el conjunto de la sociedad: Conclusión No se trata de un problema moral o pecaminoso, sino de un problema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres, de un problema de poder.

Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.

Es una perspectiva que en Colombia debe abrirse paso -por lo menos en los medios- dada las proporciones "industriales" que ha tomado ese oficio de dominación machista, especialmente en el Eje Cafetero, cuyas capitales son las mayores "exportadoras" de niñas -léase Trata-, pobres a Europa en poder de los carteles de apostadores. Los invito a leer en cronicadelquindio. No veo ninguna diferencia con un argumento fascista, excepto porque le dé un significado distinto a la dignidad o a la libertad, el problema es que ese significado no puede ser desligado de la forma de hacerlo realidad.

En segundo lugar, es un argumento que hace treinta o cuarenta años llamaríamos "pequeñoburgués ". Dado que la autora es una académica con "oportunidades" , seguramente producto de su situación de clase, imagina que para todas las mujeres es un suplicio convertirse en prostitutas: Por un lado, se nota la falta de contacto con las trabajadoras sexuales, se defiende una "mujer" abstracta, tan abstracta como el ciudadano liberal en que se funda el patriarcado, partiendo del desconocimiento de ese "Otro" que es la prostituta.

La trata de personas existe porque hay una complicidad política, policial y judicial. Muchas veces las abolicionistas difunden estudios en los que se afirma que bajó el trabajo sexual.

Lo que hizo el gobierno es limpiar las calles. Muchas llegan diciendo "me quedé sin lugar de trabajo. Hoy, en , hay mujeres que van presas de uno a 60 días por ejercer en la calle. El trabajo sexual no es delito en Argentina, pero tampoco hay condiciones para realizarlo. También creció la organización porque hoy por hoy hay otros medios donde las trabajadoras sexuales cuentan sus experiencias, algo que en el no existía.

A nosotras nos escriben desde todo el país contando sus experiencias. Hay una necesidad imperiosa de contar para romper un poco el cerco del discurso abolicionista que predominó durante mucho tiempo en este país, y que hizo que mucha gente eligiera taparse, esconder su verdadera actividad.

Hay familias que lo aceptan y otras que no. Hay todo un estigma. El autónomo, en todas las modalidades que las mujeres decidan. De todas maneras, también es necesario revisar la legislación de cada provincia. Hoy en 12 de ellas tenemos prohibidos los cabarets.

Share on Google Plus. Domingo 27 de Mayo de El mejor mochilero del mundo es marplatense y confiesa: Diez datos desconocidos sobre Francesc Orella, el intérprete de "Merlí". La emotiva charla entre El Puma Rodríguez y Raphael sobre la donación de órganos. El protagonista de E.

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Esta pregunta es clave para entender la división que existe entre los partidarios de abolir la prostitución y considerarla un delito y quienes abogan por regularizarla y conceder derechos laborales a los adultos que se dedican a ella por voluntad propia. La cuestión desgarra el movimiento feminista, donde el choque entre abolicionistas y partidarias de la legalización es frontal. Ambas posiciones sólo coinciden en que la prioridad es luchar contra las mafias que trafican con mujeres.

El debate se ha recrudecido después de que el pasado martes Esquerra Republicana de Catalunya ERC presentara en el Congreso una moción para regular la prostitución y prohibir los anuncios de contactos en los periódicos. Las defensoras de reglamentar la profesión critican esta 'generalización': Pero eso no quiere decir que no tengan otras opciones y puedan decidir trabajar, por ejemplo, en el servicio doméstico. Estar condicionada no significa estar obligada'. En primer lugar, porque permite a los hombres encontrar a mujeres que se ofrecen 'sumisas' y 'esclavas dispuestas a hacer de todo', a sus órdenes.

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