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Putas argentinas prostitutas adolescentes

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Pero eso, que podría implicar para él un acto de desprendimiento y nobleza, es en cambio un acto de completo oprobio y de degradación. Esa puta no es otra que Hipólita, a la que significativamente le dicen "la Coja". El hecho de que ella se resuelva finalmente por la traición y por la delación dice tanto sobre las conspiraciones de la literatura de Arlt como sus ambiciones y su desesperación.

Incluso en la puta rescatada y redimida hay un resto que se escurre y se resiste, que es imposible de asimilar. Incluso cuando se la trae, con el esmero salvacional de un Monserrat o de un Ergueta, de este lado , algo queda del otro lado , y no se alcanza. De eso se trata, una y otra vez, mediante tablones, o puertas, o puentes, o vidrios atravesables, o pasajes y galerías. Mauro ha conseguido redimir a Celina en "Las puertas del cielo" Bestiario , Es el mundo de la vida, en el sentido en que se dice de una puta que es una mujer de la vida, y esa vida que ella vive un tipo como Marcelo solo la puede contemplar.

La contempla con fascinación y a la vez con repugnancia, porque lo que ve en ese cielo no es otra cosa que un infierno de monstruos y cuerpos pegajosos. Pero como la repugnancia no es la cara opuesta de la fascinación sino su complemento y su verdad, lo que cuenta en definitiva es la pasividad contemplativa, lo inaccesible de ese cielo cuyas puertas nunca se encuentran.

En este sentido no hay nada menos accesible que una puta, que en otro sentido es lo accesible por definición. El cielo de "Las puertas del cielo" Bestiario , lleva con evidencia al cielo de "El otro cielo" Todos los fuegos el fuego , Y en ese otro cielo también hay una puta: En este cuento, el otro lado es París, como en Rayuela , y el drama de los pasajes entre los mundos se resuelve en este caso desde la literalidad: De este lado hay una vida tediosa, compuesta por una familia insulsa y un trabajo no menos insulso.

Para salirse de esa vida apocada, hay que largarse a vagar por la ciudad cuando ya es de noche. Solo entonces es posible llegar al otro lado, lo que es decir a las putas.

Al igual que el cafishio del cuento, que da protección pero no por nada, los pasajes combinan la seguridad de las vidrieras iluminadas con el peligro de las escaleras y los rellanos. Pasear con Josiane por la ciudad, o entrar con ella en la intimidad de su habitación, es la cifra de la vida auténtica, que trae consigo el peligro de muerte.

La tragedia del cuento es que el pasaje a ese cielo, las puertas de este otro cielo, pueden bloquearse o perderse; el par de muerte y vida se reduce en ese caso al sopor de la muerte en vida. Y en esa planicie no hay putas. No es que las dos cosas no puedan o no deban combinarse, y de hecho para dejarlo sentado en el texto aparece Bioy Casares, se nombra a Onetti, se nombra a Arlt. Pero el relato se sostiene en un conflicto y ese conflicto es la partición de esos universos.

La impotencia para la escritura se debe, en lo fundamental, a que las experiencias en este caso inhiben en vez de estimular. Y ese es precisamente el lugar de la puta: Pero si esa plenitud de vida y experiencia que es Anabel resulta ser justamente el hueco vacante de la escritura, aquello de lo que no se puede escribir y hasta aquello que no se deja escribir, al narrador no le queda otra alternativa que convertirse en traductor.

De escritor a traductor: Por supuesto que el narrador-traductor, que es el tercero excluido frente al par de zozobra y deriva del marinero y la puta, pasa a asemejarse marcadamente a Anabel desde el momento en que, como ella, presta un servicio y lo cobra. Y luego establece una alianza que funda un nuevo par, con el marinero, que hace de Anabel una tercera: El resultado es otra fantasía, que el "Diario para un cuento" Deshoras , en el final registra: Para Borges, en cambio, una puta puede ser la cifra de la literatura misma.

Los juegos del hacer creer son en sus textos no solamente un procedimiento sino también un objeto, o el objeto por excelencia del discurso y su reflexividad. Dirimir qué es lo que lleva de aquello que parece ser verdad a aquello que es verdad sostiene el impulso de escritura de Historia universal de la infamia , de "Examen de la obra de Herbert Quain" Ficciones , , de "Pierre Menard, autor del Quijote" Ficciones , , de "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz" El Aleph , Sí, si esa puta es "Emma Zunz" El Aleph , El desafío que Emma Zunz se plantea es un desafío de la verosimilitud.

Por empezar es el dilema de la propia narración, una vez que la realidad ha cobrado de por sí la forma de la irrealidad.

Luego es la prueba discursiva que Emma tiene que superar, en lo que va de la planificación su coartada, el verosímil a la ejecución del plan el lugar de la verdad.

Ese es exactamente el desafío para ella: Que es, en definitiva, como se sabe, el desafío de la ficción. Emma Zunz tiene que hacer creer por lo menos tres cosas: Las tres versiones le salen bien, de palabra y en los actos.

Es la victoria total de la verosimilitud, que vuelve verdad todo lo que toca, y acaba por imponerse incluso sobre lo increíble: Lo planeado vale decir lo pensado, lo que existe puesto en palabras se vuelve verdad en los hechos vale decir en la acción, lo que se juega en la realidad de los cuerpos. La verdad de Emma Zunz, que es la puta de los relatos de Borges, es por el contrario la verdad de la propia ficción literaria, la que se funda en el verosímil mediante el arte de hacer creer, y que se derrama sobre la realidad verdadera del mundo para afectarla o para transformarla.

Sabemos que es hija hija de su padre, porque así nace el impulso de venganza, y luego hija de su madre, porque así es como ese impulso se redefine y se potencia , sabemos que es obrera la caída en desgracia de su padre la arrastró a esa condición , sabemos que es mujer asiste a un club de mujeres, tiene miedos de mujer , pensamos que acaso es judía.

Al menos hace de puta, eso es seguro. Lo necesita para llevar a cabo su plan y construir, con su propio cuerpo, la coartada de la violación. Emma puta se va del barrio al puerto y no del barrio al centro, que es el mal paso que da la costurerita de Carriego y aprende la conducta de seguir imitando a las otras mujeres.

En algo no procede como puta: Al elegir, no obstante, en algo se parece, y es que procura el desapego. Que rompa el dinero, como lo hace, al cabo del acto sexual, dice tanto sobre su necesidad personal de revertir lo que ha pasado como de la imposibilidad objetiva de hacerlo.

Emma Zunz fingió ser puta por una noche, pero esa ficción le reveló una verdad decisiva. De la Fuente, que conoció Sierra Leona en , sabe que la herida de la violencia y la muerte en el país supura sin descanso: Las niñas estaban en círculo, una contra otra, contando aquellas pesadillas. Rabia, impotencia e incredulidad son las palabras que usa De la Fuente para describir el choque emocional que supuso verlas sonreír como niñas mientras relataban los pequeños infiernos por los que habían pasado.

Ese es exactamente el resumen que hace, pidiendo perdón con antelación por si la frase resulta cruda, Jorge Crisafulli: Desde hace años, las Misiones Salesianas recorren las calles de Freetown buscando a los menores huérfanos o abandonados, a los que pudieran ayudar.

Recuerda que era época de lluvias la primera vez que se topó con el grupo de Aminata; sobre ese suelo embarrado que levantaba gotas de fango al pisar, Crisafulli se acercó, espantando a los hombres que las rodeaban y en 15 minutos de conversación les explicó quién era, dónde trabajaba y qué les podía ofrecer: Al día siguiente, seis de las siete se presentaron en la casa.

Las llevaron al hospital, les dieron un plato de arroz que ellas quisieron repetir y, entonces, entraron en escena los peluches. Me di cuenta ahí, de forma clarísima: El trabajo de Don Bosco Fambul tiene varias ramas y es concienzudo y constante.

Crisafulli explica que esta muerte no solo impactó emocionalmente en la vida del resto de las chicas que vivían con ella y que la vieron fallecer, sino que hay un efecto resorte que las empuja a pedir ayuda a los salesianos, que en la mayoría de ocasiones buscan de forma proactiva a las chicas.

Y cada viernes, al final del recorrido, donde tienen montado un pequeño stand, hay entre 70 y 90 niñas. Entonces ya es muy difícil porque ya conocen cómo hacemos allí. Y pues aunque no tenga ganas, toca. Lleva cuatro años trabajando en el mismo lugar. Dice que sigue ahí porque lo necesita.

Que si encontrara un lugar en donde le pagaran mejor, se iría. Ella nació en en la zona 3 de la Ciudad de Guatemala, cerca del Cementerio General, a 2.

Es un barrio viejo, duro. Pobreza, pobreza extrema, delincuencia, drogas, olor al basurero municipal. Mishell es bajita y delgada. Morena clara en Guatemala.

Ella es una mujer trabajadora, siempre nos ha sacado adelante, pero el dinero nunca alcanzaba. Ya no quería estar en la casa. Antes de que yo resultara embarazada, mi primo me violó. Yo tenía 11 años y no sabía nada. No sabía ni qué era una relación ni nada. Que si yo decía algo los iba a matar. Por miedo me callé. Durante años él me seguía abusando. A una de mis amigas sí le conté. Ella me dijo que fuera a denunciar, pero mejor no.

Porque esto es lo que hace. Por eso no dije nada. Mejor me quedé callada. Fue un trauma feo, porque era con alguien con quien yo no quería estar. Hasta este día que él se pasó; no tenía que pasarse. Me decía que quería tener una relación conmigo, pero era mi primo y yo no quería.

Entonces me dijo que si no era para él, no era para nadie. Cuatro años después quedó embarazada como resultado de las violaciones. Mishell nunca tuvo posibilidad de interrumpir el embarazo ni de recibir ayuda psicológica.

Ella trabajaba en la casa cerrada. Y viendo la situación no me negué. Yo sabía a qué me iba a meter. Así fue como empecé. Es decir, unos buses del Transmetro llenos de adolescentes y mujeres explotadas sexualmente. Las casas son clandestinas y, cuando tienen, usan patentes de comercio como barras show, hoteles, cantinas, bares.

El estudio indica que las ganancias generadas pueden ser unos Q12, millones, poco menos de todo el presupuesto del Ministerio de Educación de Guatemala. En los primeros cinco meses del año, se mantiene el promedio: Es decir, la justicia nunca llega ni a conocer a la gran mayoría de las víctimas.

Parte del problema puede ser la necesidad que empuja las mujeres. Mishell no se percibe como víctima de explotación sexual. Se enorgullece de poder mantener a su familia sola. Entonces voy viendo cómo me la rebusco porque tengo dos hijas y no me gustaría que a ellas les pase lo mismo como lo que me pasó a mí. En Guatemala se registran 22 violaciones diarias denunciadas. Hay que poner atención a la influencia del contexto para que una mujer o adolescente tomara la decisión de trabajar bajo estas condiciones.

Su situación social y económica, la falta de presencia del Estado y de acceso a servicios, son factores que las empujan. Crecer en un lugar de escasos recursos, ser víctima de violencia física intrafamiliar, ser víctima de abuso sexual y un embarazo forzado son características que construyen un contexto de vulnerabilidad en donde niñas y niños crecen sin oportunidades y con un proyecto de vida limitado. El trauma en este caso es doble, porque no solo es víctima de violencia sexual de un familiar, sino también de un embarazo forzado, explica Geraldina Barreno, psicóloga de la organización Mujeres Transformando el Mundo.

La vulnerabilidad es clave. En la víctima genera consentimiento por necesidad. Para el tratante el proxeneta genera la oportunidad de explotación. En esto consiste el delito. Aparte del delito de facilitación de prostitución, el abuso de una situación de vulnerabilidad con fines de explotación sexual anula cualquier consentimiento aunque la persona sea mayor de edad. Óscar, mi jefe, sí sabía, pero no me dijo nada. El cliente me pidió sexo anal, y le dije que no.

Como pude, me defendí. Todavía me dijo que así le gustaban las mujeres, pegonas. A la par de la cama, hay un botoncito por cualquier emergencia. Eso no lo saben los clientes. Logré apachar el botón, pero ya me había dejado el ojo morado. Es grande, tiene unos sus 50 años, moreno. Con un hombre así, siente uno que se va a morir. Es raro porque se viste bien.

Y pensé, por lo menos éste no me va a tratar mal. Pero sí es bien grueso. Dicen que trabaja en un banco, aunque yo no creo. Sólo en una noche puede gastar hasta Q5, Un día se juntaron todas las mujeres en la casa cerrada para pedirle a Óscar, el proxeneta, ya no dejara entrar a este cliente.

Todas le tenían miedo. Les respondió que si ellas iban a pagar lo que él consumía, ya no lo dejarían entrar. Un año después encontraron el cuerpo de la mejor amiga de Mishelle sin vida entre sangre y colmillos de cocaína. Era la amiga que la había ayudado cuando quedó embarazada y que le presentó la casa cerrada.

Estaba en uno de los cuartos privados de la casa cerrada. Otro cliente la había matado. Este cliente frecuenta la casa cerrada todavía. Mishell trabaja 75 horas a la semana. Entre lunes y miércoles, de 3 de la tarde a 2 de la mañana. Gana de sueldo base un tercio del salario mínimo.

Su proxeneta explotador sí gana bien. Las tarifas son Q para que Mishell baile en el escenario tres canciones que ella escoge.

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Putas argentinas prostitutas adolescentes Lo uno con lo otro: Apenas pesaba, al menos hasta que fue abierto. Gracias por dar a conocer estas historias que nos recuerdan la difícil situación que viven muchas niñas, adolescentes y prostitutas bailando telefono prostitutas. Se quedó con un departamento que le dio un cliente con leucemia terminal. Para escribir el guión, la cineasta se reunió con mujeres que fueron prostitutas y piden su abolición y con otras que quieren que se legalice, dos posturas que también dividen al feminismo. Sale en la tele, es rubia, consiguió un novio y se casó como Carolina de Mónaco. La persistente putas argentinas prostitutas adolescentes de inhibir la mostración y la visibilidad es en definitiva lo que promueve todo un arte del encubrimiento.
Sinonimos de comenzo prostitutas moldavas plaza castilla Pero eso, que podría implicar para él un acto de desprendimiento y nobleza, es en cambio un acto de completo oprobio y de degradación. Ahora, por fin, la tratan bien. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Al cabo, entregan su trofeo, y ese trofeo son precisamente las prostitutas. Volvió a casa de su abuela, en la aldea de Pebel, para cuidarla y dejarse cuidar.

Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual.

Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres.

Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución. Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución. Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta. Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales. En la prostitución se dan todos los síntomas del campo de concentración: Si los varones dejaran de ir de putas, esto se acabaría.

La prostitución no se elige con libertad. Eva Perón, cuerpo y política , Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin. También es autor de los libros de cuentos Muero contento y Una pena extraordinaria, y de las novelas La pérdida de Laura , El informe , Los cautivos , Dos veces junio , Segundos afuera , entre otras. En noviembre de , recibió el Premio de Herralde de Novela.

El artículo recorre diferentes figuraciones de las prostitutas en diversos textos de la literatura argentina para rastrear las claves económicas, políticas y retóricas que se imprimen en el uso y representación de sus cuerpos.

También indaga el modo en que la prostituta," síntoma de la condición moderna, urbana y capitalista", cruza sus expresiones con los modos de entender y recorrer las ciudades. This article works on different profiles of prostitutes as described by different argentine narrators, to explore some economical, political and rhetorical clues that go on in the literay use and representations of their bodies. Las putas y las ciudades se dan sentido recíprocamente.

En la fórmula mujer de la calle existe una intuición bastante ajustada del modo en que una ciudad impone su significación a las putas, pero en la expresión hacer la calle se registra el recorrido inverso: Ese mutuo significarse, que es también un mutuo hacerse, no se le podía pasar por alto a Walter Benjamin, a la sensibilidad urbana de Walter Benjamin.

En "Despertar del sexo", por ejemplo, de Infancia en Berlín hacia , descubre la correspondencia que existe entre el hecho de aventurarse en las calles y el hallazgo promisorio de la aventura sexual. Lo uno con lo otro: Perderse en la ciudad de Berlín, vale decir en la propia ciudad, en la ciudad familiar que se conoce bien, exige precisamente toda una voluntad de salirse de la esfera familiar.

Las calles de la ciudad se vuelven cómplices certeras de esta combinación impar de profanación y deshora; son no solamente el escenario sino también el soporte de la emancipación y del despertar de un instinto. Al cabo, entregan su trofeo, y ese trofeo son precisamente las prostitutas.

El mismo dispositivo se activa en "Mendigos y prostitutas", también en Infancia en Berlín hacia La ciudad se vuelve laberinto, y como tal complica la orientación. Y junto con eso, salirse de lo familiar en sentido estricto: Las putas, las mujeres de la calle, las mujeres que hacen la calle, procuran entonces, con sus vagabundeos, "una nueva interpretación de la imagen de la ciudad".

Las putas practican una "mirada de seguridad"; porque tampoco ellas pueden abandonarse a la lejanía. Es la mirada de quien atiende a un peligro y a la vez busca una presa: Definen así toda una manera de ser y de estar en las ciudades: Porque las putas circulan no solamente en la ciudad sino también en el mercado.

Porque, en definitiva, el amor que se tiene por una prostituta es para él "la apoteosis de la identificación con la mercancía", con la particularidad de que una puta es, a un mismo tiempo, la mercancía y la vendedora.

Y existen tantas formas de amar como formas de pagar. Parece preferible atender en cambio a la especificidad de una condición moderna, urbana y capitalista. Si una ciudad es, de por sí, la epifanía de la condición moderna y la expresión localizada de las leyes de mercado, las putas activan, con su ir y venir llegado el caso, o bien con su ostensible espera, tanto una cosa como la otra. Son su manifestación visceral y en cierto modo su síntoma. Cambia eso y cambia todo: Se hace la ley, se hace la trampa.

El 12 de agosto de se promulga en Buenos Aires la ordenanza municipal que dispone el cierre y la erradicación de los prostíbulos en un radio de veinte cuadras contando desde Playa de Mayo hay que sacar a las putas del centro, hay que volverlas marginales.

Otra ordenanza municipal, pero de , les permite concentrarse en el radio céntrico para facilitar de ese modo el control sanitario y policial hay que vigilar a las putas, hay que traerlas de nuevo al centro, hay que tenerlas a la vista. Una ordenanza municipal de castiga la incitación sexual desde balcones o ventanas y la exhibición en las calles a las putas hay que tenerlas a la vista, pero sin que ellas quieran hacerse ver por eso.

En entra en vigencia una disposición de , que prohíbe la prostitución no tiene que haber putas: Resulta preciso insistir con esta disposición en y en sigue habiendo putas igual. En se decide la clausura de prostíbulos en la Capital Federal; su efecto inmediato es la proliferación de prostíbulos en la provincia, con equívocas aproximaciones a los bordes ambiguos de la ciudad, y una virtual invasión de putas en las calles y las plazas y las estaciones de tren.

El 24 de junio de se expide una ley que ya no condena la prostitución, pero sí el rufianismo se puede vivir como puta, pero no se puede vivir de una puta. La notoria necesidad de insistir con estas disposiciones legales habla de su insuficiencia, cuando no de su fracaso. Si tan inseparables resultan el hacer la ley y el hacer la trampa es porque, en cierto sentido, la propia ley es la que hace trampa. La persistente voluntad de inhibir la mostración y la visibilidad es en definitiva lo que promueve todo un arte del encubrimiento.

Y con el encubrimiento, la vocación de controlar cae en sus raptos paranoicos: La aplicación efectiva de la ley, cuando no su solo enunciado, se trastornó con estos desvelos. El reglamento de prohíbe que se atraiga a los paseantes desde las puertas de los prostíbulos.

La ordenanza municipal de impide la instalación de esos establecimientos en calles cortadas, a la vez que postula el control de la incitación desde ventanas, puertas y balcones. El decreto municipal del 11 de febrero de se ve en le necesidad de insistir en la prohibición de exhibirse y de incitar desde las ventanas de las casas, y avanza en la determinación de que se instalen mamparas opacas que impidan la visión desde y hacia la calle.

Luego se prohíbe la existencia de faroles en los frentes de estas casas. Un fervor de minucia semiótica la desvela: Se enerva en una voluntad infinita de clasificación del espacio, agobiada por la significación de bisagras e intermedios.

Enloquecen a las leyes con su don inigualable para nunca dejarse ver y para darse siempre a ver. La mirada compasiva revierte y cuestiona la mirada vigilante. No ve delito sino victimidad, en la vida de las putas. La inspiración religiosa de su pietismo queda a la vista en el héroe de la novela, que se llama Monsalvat, y se entrevera convenientemente con los tópicos de la redención social.

Quiere salvar a Nacha Regules de su vida lamentable, pero también en cierto punto quiere salvarla incluso de sí misma, de su resignada disposición a hundirse y a padecer. Nacha Regules inspira en Monsalvat una eventual hermenéutica de la sospecha. En esa clase de suspicacia debe adiestrarse el héroe redentor, porque sabe que en una puta toda alegría es falsa alegría. Lo que él ve por debajo es siempre otra cosa, que es distinta y es opuesta: Lo mismo vale para la medición de cataduras morales: Nacha aparenta ser mala, pero él sabe que no lo es.

Penetra su verdad, ya que no su cuerpo, y por eso puede descreer de la festividad de un traje de carnaval o reprocharle con una mirada precisa la manera en que ella reprime la verdad de su tristeza para ofrecer ante los ojos ajenos la ficción de una alegría ligera. Sus ideas morales elevadas naufragan en la victimidad, y no puede liberarse aunque quiera. Nacha Regules consagra en la puta un objeto del realismo social, de la sensibilidad social, de la denuncia social, de la literatura social.

La ética de la piedad traba su alianza con una estética del pudor. Tal vez por su escaso trato con las "muchachas de la vida", Monsalvat se lanza a la calle a buscar a Nacha Regules y no la puede encontrar. Para entonces, como suele ocurrir, ya es demasiado tarde. Es entonces la ciudad la que hace de Nacha Regules lo que toda puta es, lo que ya era y lo que debía ser: Para Arlt, en cambio, la prostitución es menos un problema social que un modelo para la acción política.

Se sabe bien que son víctimas de distintas formas de explotación social, pero lo que busca Arlt es otra cosa, es el detonador eventual de su explosividad política. Las putas no se dejan pensar aquí como objeto de una piadosa acción por parte del Estado sino como sujetos -modelo para una acción violenta en contra del Estado.

Los prostíbulos son en Los siete locos la base del financiamiento económico para el proyecto conspirativo que se trama en Temperley. Tal es su historia: Su discurso demuele esa estética, que antes se parodia en el personaje de Ergueta, el que odia a los rufianes y se propone la regeneración de una puta bajo la neta inspiración de las celestialidades bíblicas.

Ahora bien, los prostíbulos en Los siete locos no se limitan a ser un recurso económico para el financiamiento general de los planes del Astrólogo.

Pero antes que eso, y poniendo el foco en la figura de Erdosain, el mundo de las putas es el mundo de la humillación por excelencia. Y si el propósito del Astrólogo es en lo esencial hacer de la humillación un motor para la revolución política, se torna decisivo que las putas devengan un motor para la humillación personal.

Los prostíbulos para Erdosain no son otra cosa que eso: El rechazo que le inspiran no se debe a razones morales sino a la pura tristeza. Los prostíbulos son el lugar donde vivir la humillación, donde aprender la humillación y nutrirse de ella. No es en rigor, para él, el lugar de lo sexual, porque Erdosain no tiene sexo con las putas, como tampoco lo tiene con su esposa.

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